PALABRAS PRELIMINARES
Un hilo invisible enlaza estas páginas. Al comienzo, las puertas son invitaciones, piden a gritos ser atravesadas; hacia el final, sin embargo, alguien entiende que hay puertas que no se pueden abrir, que no nos pertenecen.
El amor puebla las historias de Luisa Malezián. De amores prohibidos y amores de ensueño que quizá nunca hayan de concretarse. Porque sus personajes saben aceptar el devenir, y van hacia él, se le entregan dócilmente. Creen. Perciben «el alboroto mudo de los planetas». Habitan mundos delineados por una pluma tierna que sabe que eso que llamamos la realidad no es más que una manera de mirar. Luisa dibuja paisajes y los pinta; hay en su paleta múltiples colores, y una luna siempre gorda que espera en un cajón el momento justo para salir a escena.
Mujeres imploran en la iglesia, aves presagian buenos augurios. El Señor observa. La fe recorre estas páginas casi en silencio. El universo es una voz que hay que escuchar, para poder captar algo de la propia forma, y así seguir andando…
19 historias amenas pero profundas, volátiles como la imaginación, aunque arraigadas a la realidad de sus personajes, constituyen la estructura de esta magistral obra de Luisa Malezián.
FRASE ILUSTRE DE LAS SOLAPAS
«La Tierra es como un ser vivo; ella tiene su espíritu. Sin Patria, sin un profundo vínculo con su terruño querida el hombre no puede descubrir su alma. Estoy convencido que no puede existir un artista sin tierra. El corazón de la Tierra se encuentra en el corazón del hombre. Todo surge del corazón. todo nace desde el corazón».
Martirós Sarian
(1880-1972 – emérito artista plástico armenio)








